02 Jun El vértigo a emprender

¡Hola de nuevo!

La ilustración que encabeza la entrada de blog de hoy la he titulado “El vértigo”, en mi caso, vértigo a emprender.

Representa un sueño que tuve hace un tiempo, justo cuando empezaba a emprender y me sorprendió la contradicción que albergaba ruidosa en mi interior. Cuando decidí abandonar lo que ya conocemos como “la zona de confort” (si es que existe hoy día) para explotar al 100% mi lado creativo y convertirlo en forma de vida, no tenía dudas al respecto, en cambio, en lo más remoto de mí se hallaba el miedo porque una noche soñé que…

… me encontraba a gran, gran altitud aferrada a un pupitre en volandas, un pupitre sostenido por una larga pata central de pequeño diámetro que dada la altura a la que nos hallábamos, se tambaleaba flexible formando círculos imperfectos.

Recuerdo como con angustia me aferraba fuerte a la tabla, incapaz de mirar hacia abajo donde no había más que abismo y oscuridad. El pánico se apoderó de mí y sentía auténtico pánico a caer. A mi alrededor había otros pupitres balanceándose y retorciéndose igual que el mío pero en ellos había niños y niñas de apariencia tranquila y feliz. Sonreían y dibujaban relajados, completamente ajenos al peligro o a la altura a la que estábamos. ¿Para ellos aquello era normal? ¿No tenían miedo? Yo estaba completamente segura que con algún golpe de viento nos haría caer.

Cuando desperté de aquel sueño pensé “¡Wow! Y suerte que lo tengo claro”, pero la verdad es que no basta con la simple corazonada o intuición de que la aventura va a salir bien, ni basta con creer y confiar en uno mismo.

La iniciativa emprendedora necesita gran dosis de creatividad pero el don creativo no es la llave absoluta que abre puertas. Para que un proyecto llegue a buen puerto, el emprendedor necesita al menos reunir tres importantes factores:

En primer lugar, el talento y la pasión. Ésta es la clave y el auténtico motor a la hora de emprender. Determinar qué nos gusta y que nos apasiona hacer es la base de la creatividad.

En segundo lugar, la disciplina. El esfuerzo y el dominio de las herramientas, los conocimientos básicos y la destreza para controlar el ámbito en el que queremos emprender, es fundamental.

En tercer lugar, el riesgo. La creatividad también se compone de factores externos que fomentan o arruinan ciertas dotes. Algunos piensan que la iniciativa de emprender está sujeta a la suerte. Yo creo que a la suerte se la desafía arriesgando y que en todo caso, el fracaso no es otra cosa que aprendizaje y una oportunidad para reinventarnos.

Con esto quiero deciros que el ser humano es dualidad, que por muy decididos que tengamos algo es posible que en algún momento nos aceche el miedo, pero si uno duda de sí mismo, está condenado a ser vencido de antemano. Por eso, la manera de vencer el vértigo es la suma de los factores que componen la creatividad.

PASIÓN + DISCIPLINA + RIESGO

¡Hasta la próxima, forjadores y forjadoras!

Forjadora d’hores

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