01 Ene El tiempo es oro

¡Hola!

Cuando creé el blog en 2016, lo hice con la intención de publicar al menos un post por semana pero, la intención no es lo que cuenta sino la constancia y mi constancia quedó reducida a unas cuantas publicaciones.

Las ganas de recuperar el blog han surgido tras la valoración del 2017, un año al que estaré eternamente agradecida porque ha venido cargado de regalos inesperados y experiencias positivas a nivel personal y profesional pero, al mismo tiempo, ha sido un año duro en otros aspectos.

Me sucede que con frecuencia me avergüenzo de los humanos (y ya no os digo de los muggles) y aunque no voy a entrar en detalles, comparto con vosotros este sentimiento mío no porque me crea superior o perfecta, sino porque me causa profunda tristeza y dolor.

Así que, tanta reflexión y malestar, me ha conducido a una idea que voy a llevar a cabo este 2018, una idea en la que sería un placer veros involucrados. ¡Os explico y os sitúo en contexto a continuación!

Hace unos años hice un curso de NPL (neuroprogramación lingüística) y en él se trataron puntos como la energía del dinero, vista de manera saludable y desde el término de abundancia.  Se comentaba que la energía del dinero es como un boomerang, que lo que das desinteresadamente vuelve a ti del mismo modo. Una de las propuestas que se dieron para llevar a la práctica esta creencia fue la donación: destinar una parte de nuestros ingresos a ONG, asociaciones, protectoras, proyectos en busca de mecenas, etc.

La idea parecía interesante pero la verdad es que no la llevé a cabo y de lejos soy la persona más solidaria del mundo, seguramente no destino ni el 15% de mis ingresos anuales a este tipo de movimientos y cuando lo hago, son siempre los mismos beneficiados: la Marató, El Banc dels Aliments, Sea Legacy, verkami, protectores de animales, pero en definitiva, donaciones espontáneas.

Así que, tras reflexionar sobre cómo la humanidad parece haber perdido el norte por completo, la falta de respeto hacia nosotros mismos y nuestro entorno, los animales, la naturaleza y el planeta; tras la necesidad cada vez más urgente de sentir que el presente comienza a virar su rumbo; tras la crisis creativa por no atreverme a mostrar lo que siento; tras todo ello he decidido aplicar las propuestas de la neurolingüística referente a la energia del dinero.

Continúo.

Estaba yo tan contenta con uno de mis propósitos estrella para 2018 que lo expliqué a las personas de mi entorno más cercano y fue mi amiga Valeria, una mujer bella y sabia a partes iguales, la que me hizo reflexionar un poquito más. Me dijo (y creo que Valeria tiene toda la razón del mundo mundial) que “hay algo todavía más valioso que el dinero que podemos destinar a una causa, y es el tiempo que podemos dedicar a esa causa”. ¿Súper cierto, verdad?

Así que, mi idea inicial de donar parte de mis ingresos, ha evolucionado a lo siguiente: me he propuesto dedicar parte de mi tiempo a crear ilustraciones que estén relacionadas con el proyecto que haya escogido. Y aquí es donde entráis vosotros, siempre que queráis. Estos trabajos de los que os hablo se podrán adquirir como obra original a diferentes precios, según el tamaño o soporte en el que haya trabajado. El importe de la venta será ingresado íntegramente al proyecto seleccionado y se le enviará un justificante con el pago efectuado al comprador de la obra.

A mí el dinero me asusta, siempre he tenido la sensación que el dinero está podrido y también muchas personas que lo poseen o lo ansían, que el dinero no se come y es motivo de muchos conflictos e hipocresías. Pero, también es cierto que hay personas maravillosas implicadas con el cambio y la creación de un mundo mejor, personas que investigan, estudian, curan, protegen, defienden, trabajan y sueñan para salvar nuestro planeta, a los animales, a las personas, y luchan para que los ciclos sean siendo ciclos, como el del agua, y otros evolucionen, como la igualdad.

Hay días que me digo a mi misma que no se trata de crear un mundo mejor porque ya somos parte de ese mundo más consciente, pero si todos ponemos un granito de arena, la montaña del cambio será cada vez grande y visible.

Voy a poner el corazón y a trabajar la confianza. Digo esto porque las ONG despiertan precisamente lo contrario, desconfianza, supongo que nos cuesta creer que alguien pueda mover un dedo sin llevarse una moneda al bolsillo. Se habla de hipocresía y de estafa y de los grandes magnates que financian a Greenpeace (por poner un ejemplo), pero yo hablo de ser inquieto, de buscar proyectos, de investigar, consultar datos, contrastar información, leer y sobre todo, de perder la desconfianza. En cierta manera, el ejercicio previo a la donación, por llamarlo de algún modo, nos enriquece, nos hace ser más conscientes.

En realidad, comparto estas palabras con vosotros y siento que me estoy arriesgando al mostraros mi intimidad. Os invito a pensar en todo ello, porque no todo es malo, ni todo es bueno, pero sí puede ser mejor, en lugar de peor. Si nos detenemos a pensar un instante: ¿qué significa para nosotros 1 euro/mensual?, y, ¿5 euros?, ¿10, 20, 50, 100 euro? N a d a. Pero para alguien que dedica su tiempo y amor a las personas, animales, naturaleza, a cuidar, proteger, preservar, lo es ‘todo’.

Me he propuesto ser constante con el blog y exponeros cuáles son los proyectos elegidos y los motivos. Me encantará que me expliquéis si os sumáis a mi propósito, si trabajáis o conocéis algún proyecto interesante, etc.

¡Me encantará de verdad! 🙂

Un abrazo,

Forjadora d’hores

 

 

 

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